El contenido de esta página requiere una versión más reciente de Adobe Flash Player.

Obtener Adobe Flash Player

En el territorio de la Parroquia María Auxiliadora de Villa Colón –junto al Colegio – Liceo Pío IX que abrió sus puertas el 02 de febrero del 1877 y es la cuna de la presencia de Don Bosco en Uruguay– se encuentra el Santuario Nacional de María Auxiliadora, un ámbito sagrado y de expresión de la más auténtica religiosidad popular.

Es imposible ignorar cuántos han sido los peregrinos que luego de la llegada de los salesianos a esta localidad –año 1976– han peregrinado hasta este lugar que desde los inicios fue bendecido por la Misericordia de Dios en forma particular.

Los primeros hijos de Don Bosco –llegados el Uruguay bajo la guía del P. Luis Lasagna, fundador de la obra en nuestra patria, en Brasil y Paraguay– se encontraron con un templo dedicado a Santa Rosa de Lima.

El mismo fue erigido “en Iglesia de Villa Colón” por Mons. Mariano Soler en 1898 –entonces Arzobispo de Montevideo– y dedicado a María Auxiliadora. El 14 de diciembre de 1901, el mismo Soler, bendijo solemnemente el Santuario

El 18 de diciembre de 1904 coronó su imagen dejando escrito su conmovedor testimonio, “Te he coronado, Virgen poderosa, para obligarte a auxiliarnos en nuestras necesidades, Mariano Soler, Arzobispo de Montevideo.” 

Pocos años después, por decreto del 15 de marzo de 1916, fue agregado a la Santa Basílica de San Pedro de Roma y desde ese momento, los visitantes de este Santuario, que hayan confesado, comulgado y orado conforme a los prescripto, ganan las mismas indulgencias como si personalmente visitaran la Basílica Vaticana.

En 1988 se inició una restauración que finalizó en 1990.

La Porta Fidei–que fue bendecida en el Año de la Fe 2012 – 2013–  permite contemplar la Imagen de María Auxiliadora a toda hora del día, y encomendarle a Ella las más preciadas intenciones de nuestro corazón, los mejores deseos para con el prójimo, la vida de nuestros seres queridos, la de que quienes aún peregrinan con nosotros y la de aquellos que han partido hacia la Eternidad.

Al ingresar al Santuario a través de la Porta Fidei se puede contemplar –presidiendo el altar mayor– la Imagen de María Auxiliadora en su Camarín.

 

Ésta está rodeada de seis cuadros del pintor Domingo Zullani que relatan el desarrollo de la devoción a María Auxiliadora.

 

De izquierda a derecha, en el primero se evocan las palabras de Jesús a su Madre a pie de la cruz, en el segundo el Papa Pío IX bendice el primer Santuario de María Auxiliadora –Turín, 1868–, en el tercero Juan Sobiesky entrega los trofeos al legado pontificio –Viena, 1683–.

En el cuarto San Pío V contempla en visión el triunfo de la flota cristiana –Lepanto, 1571–, en el quinto Pío VII promete instituir la fiesta de María Auxiliadora –Turín, 1814–, en el sexto se evocan las palabras de Dios a la serpiente –Génesis 3, 15–.

Hay dos capillas laterales: en la del Santísimo Sacramento se veneran las imágenes de San Juan Bosco –Fundador de la Congregación Salesiana e incansable apóstol de la devoción a María Auxiliadora– y Santo Domingo Savio.

En la de los Óleos –donde ahora está la Pila Bautismal– se veneran las de Santa María Dominga Mazzarello –quien junto a Don Bosco fundó el Instituto de las Hijas de María Auxiliadora– y la de la Beata Laura Vicuña.

Ambas Congregaciones tienen como una de sus finalidades principales propagar la devoción a la que se ha llamado “la Virgen de Don Bosco”.

La nueva Pila Bautismal del Santuario contiene el agua con la cual se administra el Sacramento del Bautismo a quienes piden pertenecer al Pueblo de Dios.

Como bautizados, “discípulos y misioneros”, somos enviados a anunciar la Buena Nueva de Cristo que convoca a todos los hombres, varones y mujeres de buena voluntad, a formar un solo Pueblo Nuevo, la Iglesia, y a caminar juntos hacia la Casa del Padre Dios.

La Imagen restaurada de San José nos permite implorar la protección de aquel a quien veneramos como el hombre justo  que resalta por su fe, vivida en la escucha del Señor, en la comprensión de su voluntad y en la búsqueda del cumplimiento de la misma con todo su corazón y todas sus fuerzas.

Él intercede por cada uno de nosotros, en especial, por los trabajadores,  los enfermos y aquellos que se acercan a la Eternidad

La Imagen del Arcángel San Miguel muestra el primado de Dios, de su trascendencia y poder y nos recuerda que el mal ha sido vencido y que en nuestro camino y en las pruebas de la vida no estamos solos.

La compañía y apoyo que nos ofrece –al igual que los otros ángeles– nos ayudan a combatir y superar muchos peligros, amparándonos contra la maldad y acechanza del demonio

La Santa Cruz para la Nueva Evangelización es símbolo de la resurrección del Señor Jesús, de su poder sobre la muerte y de su gloriosa victoria; es la revelación del Amor perfecto y nos enseña el camino pascual de muerte y resurrección que recorrió Cristo.

Ella nos invita a vivir “reconciliados” y a “reunirnos cada Domingo como un solo Cuerpo en torno al Altar del Señor”, fuente de Vida Eterna

 

Desde este Santuario, María ha visto partir numerosísimos salesianos para extender la obra de Don Bosco en Uruguay, Brasil, Paraguay y otros países de América, y en los últimos años hacia el continente africano.

Es un lugar privilegiado donde Ella llegó hace más de 110 años y desde donde sigue convocando a todos los hijos de esta Nación para derramar sobre cada uno de ellos especialísimas gracias de parte de Dios